Ciudad Mitad del Mundo

Antiguamente, Quito fue el lugar donde habitaban los Quitus, cuyos dominios se extendían hasta los territorios de Aloag, Amaguaña, Calacalí, Chillogallo, Conocoto, Cumbayá, Gualea, Guápulo, Guayllabamba, Lloa, Machachi, Píntag, Pomasqui, Puembo, Quinche, Sangolquí, Tumbaco, Uyumbicho, etc.

Posteriormente, los Caras ubicados en las costas de Manabí conquistaron a los Quitus dando como resultado una cultura conocida como Quitu Caras, quienes adoraban a la luna, el sol, la pachamama; no necesitaban construir grandes templos debido a que este lugar privilegiado contaba con grandes elevaciones que les permitió usarlas como observatorios astronómicos conocidos como Yata Pajtá por los Quitu Caras, los cuales son: el Itchimbía, Panecillo, Catequilla, San Juan y la Cima de la Libertad.

Este método de observación y acumulación de información fue utilizada por muchos años y con paciencia cada año comprobaban si el fenómeno se repetía, señalando la longitud de la sombra proyectada en los objetos que posteriormente servían como testigos y fue así que determinaron que esta es la Mitad del Mundo.

Según los historiadores Alfredo Costales Samaniego y Piedad Peñaherrera de Costales, fue una civilización altamente desarrollada, que mucho antes de la llegada de la Misión Geodésica Francesa, ya había comprobado la forma de Tierra y conocía que se encontraba en la mitad del mundo, prueba de esto es que los Quitu-Caras conocieron dos clases de rueda:

“La de carácter sagrado o símbolo del movimiento de la Tierra y la de trabajo, lura o chipu, la cual habla de un trozo cilíndrico que permite pasar al otro lado del río” (Costales, P, A. El Árbol de Dios, 1968, p14).

Las culturas ancestrales fueron verdaderos astrónomos habiendo descubierto la forma de la Tierra, por sus observaciones del sol y continuos viajes a través del mar en villas (tipo de bote) partiendo de la posición astronómica de la mitad del mundo, evidencia de que tuvieron un estricto conocimiento del movimiento terrestre.

“Quizá no sea el movimiento de la Tierra el que lleva al hombre a elaborar la rueda de trabajo. Comprobar y representar el movimiento del planeta presupone grandes conocimientos astronómicos y aquellos habrán alcanzado, con mucha posterioridad a la utilización de la rueda de trabajo” (Costales, P, A. El Árbol de Dios, 1968, p15). Bote